miércoles, 15 de junio de 2011

Carta premortem


Luis Alejandro López

Por fortuna, hasta el sol de hoy cuento con personas espectaculares en mi vida, a las que amo y por las cuales vivo. Aunque siempre he sido muy poco expresivo, dando incluso la impresión a muchos de que soy una persona seca, hay gente a la que llevo en el corazón y que quiero muchísimo; son pocos, pero suficientes.

Hace unos días estando en casa de un par de amigos que son novios acá en Buenos Aires, en medio de los tragos, me dijeron que aunque ellos sabían o suponían que los apreciaba mucho, según sus palabras, yo soy “muy frío”. Supongo que será una cuestión de personalidad, no sé.

En fin, el motivo de esta carta, es que me he cansado de escuchar cuando a alguien se le muere un ser querido, todas las cosas que les hubiese gustado decir antes de que eso pasara. Creo que de cualquier forma, de alguna manera me he encargado de hacerles saber a esas personas lo que siento por ellas. Pero por las dudas, acá lo dejo por sentado, no vaya a ser que el día de mañana me muera y no lo sepan.

Por razones de tiempo y de no hacer esto tan largo, me limitaré en este caso sólo a la gente que tengo más cercana. Si me pongo a mencionar amig@ por amig@, aunque no sean los 3.000 que tienen muchos en el Facebook, tardaría demasiado.

Papá: eres lo más grande de mi vida, sin ti la verdad no sé qué haría. Sé que he hecho un montón de cagadas y, sin embargo, siempre has estado ahí apoyándome. Espero algún día poder retribuirte todo, te amo y saber que te sientes orgulloso de mí me impulsa a seguir cada día poniéndole ganas a mis cosas.

Andrés: Eres la luz de mis ojos, ya quiero que seas un poquito más grande para salir contigo, eres mi mayor orgullo en la vida, lo más hermoso del mundo. Ojalá algún día estemos juntos de nuevo y vivamos juntos, te extraño demasiado, mi hermanito adorado.

Si alguno llegó hasta acá, tómese 4 minutos de su tiempo y lea la letra de esta tremenda pieza, expresa todo lo que siento por las dos primeras personas que menciono.

martes, 7 de junio de 2011

¿WTF? - Un mix de 5 pendejadas irrelevantes (edición fútbol)


Luis Alejandro López

1. Qué triste la cantidad de gente que fue al Aeropuerto de Maiquetía a recibir a la selección española. Mientras tanto, en el Aeropuerto de Barajas devuelven a los latinos como locos y en España no nos quieren ver a los “sudacas” ni en pintura. ¿Hasta cuándo la chupadera de media y la falta de personalidad?

2. Me disculpan los optimistas, pero seamos sinceros, qué poco nivel de juego y de dirección técnica de parte de la selección venezolana; ni hablar de Renny Vega, sinceramente da lástima. Yo no sabré demasiado de fútbol, pero basta tener dos dedos de frente para entender que si cada vez que el portero toma la pelota lo que hace es tirar un balonazo hasta el otro lado de la cancha, es realmente muy difícil dar algún tipo pelea. Sencillamente, se conforman con tratar de contener los ataques para no ser goleados tan vergonzosamente. Ya vemos que la estrategia no da resultados, sin embargo, cada juego es igual.

3. Según me comentaron las entradas para ir a ver el juego de Venezuela contra España estaban alrededor de los 2.000 Bs.F. La verdad, se van a la mierda, no tiene sentido esa suma de plata. A pesar de ello, el estadio estaba que no cabía un alma. No sé, pero me parece absurdo que Evenpro cobre más que un sueldo mínimo por ir a ver 90 minutos de un partido amistoso. Por supuesto, más absurdo es que la gente los pague, pero como dicen, cada loco con su tema.

4. ¿Qué mierda es esa de “pasteleros”? Es tan ridículo ese término. Lo peor es que varios de mis mejores amigos lo usan, pero muchachos, sinceramente, ¡no lo hagan!

5. Menos mal que no vino Piqué. Seguramente hubiese venido Shakira también y quién sabe qué cosa inimaginable podría haber pasado en Venezuela.

lunes, 6 de junio de 2011

Shit happens!


Luis Alejandro López

Los que me conocen desde hace algún tiempo sabrán que habitualmente me suelen pasar cosas insólitas, algunos le llaman pava o mala suerte; la verdad no sé qué será, pero es algo que toda la vida me ha perseguido. Por citar tan sólo un ejemplo: un 24 de diciembre se me explotaron dos cauchos del carro, y ojo que no fueron los dos en un mismo episodio, fue uno tipo 8:00 p.m. y luego otro en un sitio distinto como a las 4:00 a.m. Obviamente, no tenía dos cauchos de repuesto, así que se imaginarán qué bonita navidad.

Igual eso no me mortifica mucho porque son cosas que al final siempre se resuelven, aparte me terminan dando mucha risa y, encima, me dan nuevas anécdotas para contar. Hace poco me pasó algo así, al principio me preocupé, pero por suerte, una vez más, pude reírme de esta nueva aventura. Ahora sí, empiezo el cuento…

Como algunos saben, hace poco me mudé a un nuevo departamento. Hace un par de días me levanté normalmente como un día cualquiera, fui a la cocina y me di cuenta que estaba hecha un desastre. Como a la papelera ya no le cabía absolutamente más nada, saqué la bolsa para dejarla en un cuartito que está fuera del departamento donde todo el mundo tira allí los desperdicios.

El hecho es que salí tal cual me levanté porque era una cosa de 30 segundos como máximo, es decir, que estaba descalzo, con una franela toda rota, un short desteñido y mugriento, aún no me había lavado la cara y por supuesto, mucho menos me había peinado. El caso es que de lo más inocente fui a tirar mi bolsa de basura cuando escuché un portazo. Lo único que pude decir, o más bien, exclamar, fue: “¡La puta madre!” Sí señores, la puerta de mi departamento se cerró con las llaves adentro.

Decidí no entrar en desesperación, pero rápidamente el pensar en tener que pagar un cerrajero para el cual no tengo plata, me puso los nervios de punta. Aparte, cómo salía en ese estado a la calle y para colmo sin un peso en los bolsillos. Luego de pensarlo un poco y forcejear la puerta como un autómata pensando que se iba a abrir mágicamente, opté por la única salida posible: tocarle el timbre al conserje del edificio.

Por fortuna no me crucé a nadie del edificio en ese trayecto. Finalmente, el conserje subió con una radiografía para intentar abrir la puerta, estuvimos como media hora en eso hasta que me dijo: “Che, tenés que llamar a un cerrajero, no hay espacio para meter la radiografía”. Ya a punto de bajar a su casa para llamar a un cerrajero, hizo un último intento y…. ¡abrió!

Por supuesto, ahora cada vez que abro la puerta me aseguro de tener las llaves, ya ando hasta medio paranoico con eso. Claramente tengo que sacarles una copia y dárselas a alguien de confianza por si me pasa algo similar. Pero bueno, al final, pude reírme una vez más de mis desgracias.

sábado, 4 de junio de 2011

Things have changed


Luis Alejandro López

Después de todas las cosas malas que pasaron, finalmente, todo salió bien. Ahora estoy en un lugar muchísimo más cómodo y, lo mejor, ¡con balcón-terraza y vista al frente! En el departamento anterior, la oscuridad y la vista a la nada me estaban matando, literalmente.

Este nuevo sitio en el que estoy ahora tiene muchísimas ventajas en comparación con el anterior; aparte de las que comenté antes, acá tengo todo mucho más cerca, así que voy caminando a la mayoría de los sitios; en caso de tener que ir más lejos, tengo el subte a 20 metros y un montón de colectivos cerca. Además, todo es MUCHÍSIMO más barato.

Aunque parezca increíble, acá en Buenos Aires la diferencia de precios hasta en las cosas más sencillas es absurda, dependiendo del barrio en el que vivas. Estando aún uno al lado del otro, dependiendo del “status” del barrio, el costo de cualquier cosa en uno, puede llegar a ser el doble que en el otro. Chúpense esa mandarina.

Pero en fin, para aquellos que tengan la duda, sí, al final el viejo de la inmobiliaria no me jodió y lo terminé jodiendo yo a él. Y ojo que no fue de maldito, sino por dárselas de vivo.


Sin más preámbulos, acá unas cuantas fotos del nuevo centro de operaciones.